Los pecadores hallarán en mi Corazón misericordia

Jacques Fesch 01 01

Jacques Fesch y su esposa Pierrette

Jacques Fesch, francés 1930-1957, encarcelado por el asesinato precipitado de un policía luego de un intento de atraco, se arrepintió profundamente de su crimen y se convirtió en un católico piadoso durante su confinamiento de tres años y medio. Fue condenado a morir en la guillotina a la edad de veintisiete años. Mientras permanecía en prisión inició un diario espiritual dedicado a su hija Véronique.
“Rezar, rezar incesantemente, eso es lo que debo hacer. Jesús me dirige hacia Su Madre, en cuyas manos está mi salvación... La Virgen está más cerca de nuestra humanidad por las mil torturas que padeció su corazón de madre, y ahí están las pruebas palpables de su amor para recordárnoslo... Hay que rezar también al Sagrado Corazón de Jesús, que derrama sobre sus hijos el tesoro de Su amor... ¡Qué fuente de amor mana de ese Corazón que tanto ama a los hombres!

Si conocieras el don de Dios... En esas palabras parece contenerse todo el amor de Cristo, todas las promesas de una misericordia infinita y todas las gracias con las que me colma... Creo que, si llegáramos a captar la gravedad de la menor ofensa contra Su Divino Corazón, nos quedaríamos petrificados de horror y comprenderíamos mejor la grandeza de Su amor...
“Yo quiero poner mi confianza en Jesús y no hacer más que lo que Él quiere que haga... ¿qué nos pide? Que nos abandonemos a Su voluntad...”
“Acabo de leer un párrafo del mensaje de nuestra Señora de Fátima que me gusta y que no deberíamos olvidar jamás. Cuando habla con sus pequeños confidentes, María les pide que recen por la conversión de los pecadores, y que hagan sacrificios en reparación por sus culpas... las llamadas del Corazón Inmaculado a favor de los pecadores se dirigen a todos nosotros...”

Fuente: Jacques Fesch, Diario espiritual

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